Consejos desde el ámbito social

Vivimos en una sociedad obsesionada con el estándar de belleza autoimpuesto por la misma. Según Tomaello (2016) las manías autoimpuestas llevan a las personas a concentrarse repetidamente desde la adolescencia en el “afuera” para obedecer los mandatos de delgadez y juventud.

Sin embargo, contrario a lo que muchos piensan, no son trastornos exclusivos de la actualidad. Su existencia data desde la existencia del ser humano y la conformación de la sociedad. Es necesario mencionar que la sociedad actual refuerza un ideal erróneo de lo que está bien y lo que está mal. (Soldevilla, 2001).

Los registros más antiguos sobre anorexia se encuentran en la religión, allí mostraban su devoción por medio de la restricción de determinados alimentos, práctica conocida como “santa anorexia”: Santa Catalina de Siena fue uno de esos modelos, murió con 25 kilos de peso tras varios años de ayuno. “Había una particular relación en la práctica de los ayunos o de conductas patológicas con cuestiones religiosas. En una especie de círculo del huevo o la gallina, los sujetos con tendencias a caer en este tipo de dolencias, encontraban un saludable caldo de cultivo para ellas en las abstinencias propias de dicha práctica” (Tomaello, 2016).

Santa Catalina de Siena falleció pesando sólo 25 kilos

Según Raich (1999), la bulimia apareció en la época de los romanos debido a las grandes fiestas de las que el consumo compulsivo de grandes cantidades de comida, los invitados recurrían al vómito para poder continuar con los banquetes.

Aceptar la invitación al banquete significaba aceptar también la gran ingesta de comida

Tuvieron que pasar muchos años para que los científicos observaran que éstas conductas podían ser calificadas de patologías y procedieron al estudio de las mismas, no solo en el evidente aspecto físico del que la padecía, sino también los componentes psíquicos y sociales (enfocados en el entorno familiar y social) que también formaban parte del espectro de dichas patologías. Llegada la segunda mitad del siglo XX, comenzaron a centrarse en la distorsión de la imagen corporal, en la fobia al peso y en la reticencia al desarrollo sexual y en 1968 las enfermedades de este origen fueron incluidas en el DSM, también conocido como Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. (Raich, 1999). Para entonces se lograron identificar aspectos comunes en los pacientes: la distorsión de la imagen del cuerpo, disfuncionalidades en la autoestima y la incapacidad de interpretar y reconocer las necesidades corporales.

En la sociedad en la que vivimos hay poca tolerancia a la diferencia, a la diversidad, y entre ellas especialmente a la diversidad corporal” (Tomaello, 2016). Y ese estereotipo de belleza no sólo se propaga a través de los medios de comunicación que “transmiten una imagen y unos ideales que no son reales, no son alcanzables y ya no es que no sean saludables, es que muchas veces están manipulados”. (Graell, 2014)

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La presión a veces también llega desde el entorno más cercano. “Hay familias que adoptan de forma muy estricta los dogmas sociales acerca de la corporalidad y de la no diversidad; familias que solo toleran un determinado índice de masa corporal, un determinado volumen o figura, no las variaciones normales que existen en la naturaleza. En ese entorno, un cuerpo con una serie de características sería valorado muy positivamente por encima de cualquier otra diversidad”. (Graell, 2014).

Según Toro (1999) familiares o amigos pueden actuar como “vectores de contagio”, ya que “controlan mucho su comida” y “tienen el peso como algo central en sus vidas”, así como actividades que incluyen de manera indispensable dietas rigurosas y ejercicios físicos extenuantes. “Estos factores no sólo pueden predisponer, sino actuar como perpetuantes que impiden el cambio que necesitan los afectados para poder vivir su vida de una forma totalmente normal”. Cuando un paciente inicia tratamiento por algún trastorno alimenticio, es necesario vigilar también el entorno ya que a medida que el paciente gane peso, el entorno lo puede cuestionar y hacerlo retroceder en la continuación de su tratamiento (Toro, 1999).

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También es necesario señalar que se debe controlar el acceso de la persona en tratamiento a internet. El internet con las páginas web y redes sociales camuflan los trastornos alimenticios, y les inyectan un sentido de normalidad. Podemos encontrar en la red consejos sobre cómo adelgazar, trucos para dejar de comer de forma inadvertida, etc. Sin embargo lo más preocupante es la existencia de comunidades de personas que padecen de anorexia o bulimia (Ana y Mia), en la cual comparten no sólo su dia a día con el trastorno sino diversos trucos para pasar la enfermedad como desapercibida. En estos grupos encuentran el apoyo que no encontrarían en sus familias o en sus grupos de amigos. Frases como: “a veces destruirnos nos hace bien”, “thinspiration” o “si no te gusta mi contenido, bloquea, pero no denuncies”) son claros ejemplos que la libertad digital se está saliendo de las manos y exponen las carencias que tenemos como sociedad.

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Referencias:

Raich, Rosa Mª (1999). Anorexia y Bulimia: Trastornos alimentarios. Ed. Pirámide.

Graell Berna, Monserrat (2014) Trastornos de la Conducta Alimentaria y Obesidad. Ed. Panamericana

Soldevilla Pérez, Carlos. (1998) Estilo de vida. Hacia una teoría psicosocial de la acción. Ed. Entinema. Madrid.

Soldevilla Pérez, C. (2001) Sociología del cuerpo: Una revisión analítica. Manual de Sociología General. Ed. Huerga y Fierro.

Tomaello, Flavia (2016) Patologías alimentarias en el siglo XXI. Ed. Eudeba. 

Toro, J. Trastornos del comportamiento alimentario. (1999) Tema monográfico. Jano Nº30. Medicina y Humanidades. Vol. LVI Nº 1298.

Consejos desde el ámbito pedagógico

Dos son los trastornos de conductas alimentarias más comunes: la anorexia y la bulimia. Estas patologías ponen en riesgo la vida, principalmente, de las mujeres adolescentes, ya que son la población más vulnerable.

En las escuelas, los maestros somos quienes debemos prestar atención a conductas en riesgo de los estudiantes y trabajar medidas preventivas para evitar la aparición de nuevos casos. También, debemos estar capacitados para detectar, especialmente, en la fase inicial, personas que padezcan estos trastornos para tomar acciones pertinentes y eficaces para su tratamiento.

Es necesario que todo maestro, comprometido con su labor, sepa qué caracteriza a cada uno de estos trastornos, conozca sus síntomas, población vulnerable, causas, formas de prevención, etc. A continuación, aparecen dos infografías muy didácticas con información precisa.

Infografía disponible en http://generaldesalud.blogspot.com/2017/10/

También, pueden revisar A, B, C… Anorexia, bulimia y comedor compulsivo: manual para docentes. En este documento, además de ofrecer una serie de conceptos fundamentales sobre el tema, también brinda información sobre prevención, identificación e indica cómo el maestro debe apoyar en el tratamiento. Sin lugar a dudas, es una guía muy útil, la cual está disponible https://imagenysalud14.files.wordpress.com/2014/12/madrid-abc-manual-para-docente.pdf

Asimismo, se puede visualizar, en clase, el siguiente video Nervosa y generar discusión y reflexión entre los estudiantes.



Además, se recomienda la lectura del artículo
Detectar en el aula trastornos de alimentación, una tarea difícil pero no imposible. En este, además de señalar cuáles son los rasgos que caracterizan al trastorno, también ofrece una serie de consejos sobre cómo comunicarse con la familia si se detecta el trastorno en el aula. Este documento está disponible en https://www.abc.es/familia/educacion/abci-anorexia-detectar-aula-trastornos-alimentacion-tarea-dificil-pero-no-imposible-201705022052_noticia.html

Bibliografía

Forminaya, C. (2017). Detectar en el aula trastornos de alimentación, una tarea difícil pero no imposible. Disponible en
https://www.abc.es/familia/educacion/abci-anorexia-detectar-aula-trastornos-alimentacion-tarea-dificil-pero-no-imposible-201705022052_noticia.html

Penna, M. y Sánchez, M. (s/f). A, B, C… Anorexia, bulimia y comedor compulsivo: manual para docentes. Disponible en https://imagenysalud14.files.wordpress.com/2014/12/madrid-abc-manual-para-docente.pdf

Consejos desde el ámbito nutricional

Te brindamos consejos prácticos para fomentar la buena alimentación para estos transtornos alimentarios.

Recomendaciones para una vida saludable

  • Dividir la ingesta diaria en 5 pequeñas comidas.

1

  • No saltarse las comidas, lo único que se consigue es tener más hambre y ansiedad en la siguiente.

2

  • Intentar comer sentado, en compañía y sin prisas.

3

  • Alimentación variada.

4

  • Beber agua diariamente.

5

  • Incluir alguna actividad física leve en tu vida cotidiana.

6

  • Intentar superarse día a día pero no buscar la perfección, ya que es imposible conseguirla. Ponerse metas realistas que se puedan conseguir.

7

  • En la vida no podemos controlar todo, hay cosas que no dependen de nosotros/as.

8

  • No dejar que todas las imágenes que nos llegan desde los medios de comunicación te afecten. La mayoría de los cuerpos perfectos que nos enseñan no son reales, muchos están modificados por ordenador o fruto de la composición de las mejores partes de cuerpo de diferentes modelos. Así es fácil conseguir el cuerpo perfecto.

10

  • Se deben transmitir mensajes a la familia y al adolescente sobre las pautas que indirectamente protejan de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA): alimentación saludable y realizar al menos una comida en casa al día con la familia, facilitar la comunicación y mejorar la autoestima, evitar que las conversaciones familiares giren compulsivamente sobre la alimentación y la imagen y evitar bromas y desaprobaciones sobre el cuerpo, el peso o la forma de comer de los/as niños/as y adolescentes.

Además puedes revisar este video:

https://youtu.be/kKeYjcuaKPQ

Fuente: MINISTERIO DE SANIDAD (2009): Guía Práctica Clínica sobre TCA.

Consejos desde el ámbito Psicológico

Recuperado de
https://healthjade.com/anorexia-nervosa/

Una anorexia nerviosa diagnosticada a tiempo y tratada correctamente tiene con frecuencia una evolución favorable a corto plazo: se logra aumentar el peso en entre el 40 y el 90 % de los casos. No obstante, actualmente no se dispone de suficientes datos sobre la efectividad de los tratamientos a largo plazo. En la práctica clínica los casos pueden ser irreversibles, debido al ausentismo de la familia o el poco interés de las instituciones medicas.

El pronóstico de la anorexia nerviosa depende también del peso del paciente: si tras un tratamiento con internamiento hospitalario el peso es de, al menos, el 90% del índice de masa corporal (IMC) considerado normal, los afectados cuentan con mayores probabilidades de éxito en el curso de la enfermedad que aquellos que tienen un peso inferior en el momento de ser dados de alta. Aproximadamente, el 10% de los pacientes con anorexia nerviosa fallecen a causa de la enfermedad.

Una vez normalizado el peso, muchos pacientes siguen teniendo una imagen distorsionada de su peso corporal y de su figura. En general las posibilidades de superar la enfermedad son mejores cuando esta aparece de forma temprana. Sin embargo, si el inicio se produce antes del undécimo año de vida, las perspectivas de curación son notablemente peores .

BULIMIA

FUENTE: AMERICAN PSYCHIATRIST ASSOCIATION.

CRITERIOS PARA EL DIAGNÓSTICO DE BULIMIA NERVIOSA (DSM-V).

A. Episodios recurrentes de atracones. Un episodio de atracón se caracteriza por los dos hechos siguientes:

1. Ingestión, en un periodo determinado (p. ej., dentro de un período cualquiera de dos horas), de una cantidad de alimentos
que es claramente superior a la que la mayoría de las personas ingerirían en un período similar en circunstancias parecidas.

2. Sensación de falta de control sobre lo que se ingiere durante el episodio (p. ej., sensación de que no se puede dejar de comer o controlar lo que se ingiere o la cantidad de lo que se ingiere).

B. Comportamientos compensatorios inapropiados recurrentes para evitar el aumento de peso, como el vómito autoprovocado, el uso incorrecto de laxantes, diuréticos u otros medicamentos el ayuno o el ejercicio excesivo.

C. Los atracones y los comportamientos compensatorios inapropiados se producen, de promedio, al menos una vez a la semana
durante tres meses.

D. La autoevaluación se ve indebidamente influida por la constitución y el peso corporal.

E. La alteración no se produce exclusivamente durante los episodios de anorexia nerviosa.

Especificar si:

En remisión parcial: Después de haberse cumplido con anterioridad todos los criterios para la bulimia nerviosa, algunos pero no todos los criterios no se han cumplido durante un período continuado.

En remisión total: Después de haberse cumplido con anterioridad todos los criterios para la bulimia nerviosa, no se ha cumplido
ninguno de los criterios durante un período continuado.

Especificar la gravedad actual:

La gravedad mínima se basa en la frecuencia de comportamientos compensatorios inapropiados (véase a continuación). La gravedad
puede aumentar para reflejar otros síntomas y el grado de discapacidad funcional.

Leve: Un promedio de 1–3 episodios de comportamientos compensatorios inapropiados a la semana.

Moderado: Un promedio de 4–7 episodios de comportamientos compensatorios inapropiados a la semana.

Grave: Un promedio de 8–13 episodios de comportamientos compensatorios inapropiados a la semana.

Extremo: Un promedio de 14 episodios de comportamientos compensatorios inapropiados a la semana.

Recuperado de

https://es.slideshare.net/michaelalbornoz3/anorexia-y-bulimia-nerviosa-50911101

Consejos y guías para el tratamiento de los transtornos alimenticios a partir de un enfoque interdisciplinario

Los trastornos de la alimentación son trastornos psicológicos que presentan anormalidades en el comportamiento de la ingesta, teniendo como base la alteración psicológica.

Podemos observar que estos trastornos han cobrado gran relevancia dentro del campo de la salud mental, no solo por la creciente prevalencia sino por la complejidad de su cuadro clínico ubicándose en la tercera enfermedad crónica más común entre los adolescentes, de los cuales los hombres no son eximidos ya que representan más del 15% de los casos diagnosticados.

De estos trastornos los más conocidos son la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa.

Somos un equipo interdisciplinario conformado por un psicologo, una nutricionista y dos educadoras que nos hemos unido con el objetivo de ayudar principalmente a los familiares brindando información sobre estos transtornos y como poder ayudarlos en su proceso de recuperación.

¡Bienvenidos!

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